ANTECEDENTES

ANTECEDENTES

Investigaciones a nivel internacional en las cuales se evalúan aspectos relacionados con autovacunas con el fin de determinar las ventajas de este tratamiento alternativo.

En el año 2011, Holtfreter, et al. Realizaron un estudio piloto prospectivo con cuatro pacientes con forunculosis los cuales fueron vacunados con células autólogas de Staphylococcus aureus inactivados con formalina, con el propósito de evaluar si la autovacunación influye en la respuesta de anticuerpos en suero a un espectro amplio de antígenos de Staphylococcus aureus secretados y unidos a la superficie. En el presente estudio se aplicó la siguiente metodología: las vacunas se prepararon cada una por separado empleando la cepa infecciosa de Staphylococcus aureus y se inyectaron repetidamente por vía subcutánea en dosis crecientes durante varios meses. Se realizó una caracterización del repertorio de genes de virulencia y el genotipo spa de la infección y colonización de las cepas de Staphylococcus aureus. Los anticuerpos responsables de secretar y enlazar los antígenos bacterianos se determinaron por dos dimensiones basadas en los ensayos de inmunotransferencia y citometría de flujo. Como resultado se obtuvo que todos los pacientes presentaron una mejoría clínica, la caracterización molecular demostró que todas las cepas aisladas de un paciente con el tiempo pertenecían al mismo clon de Staphylococcus aureus, y se determinó que antes del tratamiento, ya habían anticuerpos sólidos uniéndose a una amplia gama de antígenos estafilocócicos. También se encontró que la autovacunación aumentó moderadamente la respuesta de IgG frente a antígenos extracelulares en dos pacientes, mientras que la respuesta de anticuerpos de los otros dos pacientes no se vio afectada. Del mismo modo, la vacunación moderada mejoró la respuesta de anticuerpos contra algunas proteínas de la superficie del estafilococo, por ejemplo, ClfA, ClfB, SdrD y SDRE. Por lo tanto, se demostró que la autovacunación sólo aumentó ligeramente la respuesta de los anticuerpos pre-existentes en el suero, sobre todo a los antígenos de la superficie bacteriana. De este estudio se concluyó que la autovacunación podría servir como un modelo de tratamiento y requiere una investigación adicional.

En el año 2010, Arenas, et al. Estudiaron el espectro de resistencias a antibióticos en muestras de pacientes con infecciones otorrinolaringológicas recidivantes con el propósito de analizar las resistencias a antimicrobianos en muestras de 3.596 exudados faringo-amigdalares, nasales y óticos, de pacientes con infecciones recidivantes de la vía respiratoria. En este estudio se aplicó la metodología siguiente: identificación de aislados bacterianos de los cuales 3.042 correspondieron a exudado faríngeo, 515 nasal y 39 ótico mediante el análisis macroscópico de las colonias, microscópico, batería bioquímica y antibiograma. Como resultado se obtuvo que en este tipo de muestras frecuentemente se aíslan bacterias integrantes de la flora habitual, sin embargo están presentes especies causantes de la patología de las vías aéreas superiores incluyendo Streptococcus sp., Staphylococcus sp. y Pseudomona sp. siendo estos no sólo resistentes a los antibióticos de primera elección, sino también a los antibióticos alternativos de nuevo uso y uso alternativo, por esta razón se plantea la necesidad de usar terapias alternativas como la inmunoterapia, capaces de reducir el número de recidivas de las infecciones y por tanto el uso limitado de antibióticos, y con ello la erradicación de focos de transmisión de cepas bacterianas multirresistentes.

En el año 2008, Pascu, et al. Estudiaron la respuesta inmune post- vacunal después de la administración de la autovacuna contra Actinobacillus pleuropneumoniae, con el propósito de evaluar la respuesta post-vacunal en un grupo de animales inmunizados con una autovacuna inactivada proveniente de una cepa de Actinobacillus pleuropneumoniae aislada de un brote. En este estudio se aplicó la metodología siguiente: aplicación del esquema de inmunización de 2 ml por vía intramuscular en dos grupos de cerdos con edades comprendidas entre dos y tres meses, las dosis se aplicaron en dos rondas con un intervalo de 18 días; la apreciación de los efectos inmunológicos fue hecho con el grupo control. Como resultado se obtuvo que la autovacuna permitió el aumento de los títulos medios de anticuerpos después de la primera vacunación; después de la segunda administración de la vacuna, los títulos de anticuerpos anti- Actinobacillus pleuropneumoniae han disminuido al nivel anterior, pero 11 días después de la segunda vacunación, los títulos de anticuerpos aumentan, esta tendencia se mantiene hasta el final del período de observación, motivo por el cual los autores concluyen que la autovacuna confiere una protección adecuada, que permite la prevención y control de la pleuroneumonía porcina.

En el año 2007, Reyes, et al. Estudiaron la seguridad y la efectividad de la administración por vía subcutánea de fracciones ribosomales y proteoglicanos de membrana en niños con infección respiratoria recurrente con el propósito de evaluar las reacciones secundarias cuantificadas como leves, moderadas y severas, y éstas últimas como reacciones tempranas y tardías, a su vez medir la efectividad de acuerdo a los criterios de mejoría total, mejoría intermedia, mejoría leve y fracaso.

En este estudio se aplico la metodología siguiente: esquema de inmunización de 0.5 ml de fracciones ribosomales de Klebsiella pneumoniae, Streptococcus pneumoniae, Streptococcus pyogenes, Haemophilus influenzae y proteoglicanos de membrana de Klebsiella pneumoniae por vía subcutánea en niños mayores de un 1 año y menores de 18 años de edad con más de dos cuadros mensuales de rinofaringitis, faringoamigdalitis, otitis media, síndrome sinobronquial y neumonía. Como resultado se observaron 33 casos de reacciones locales tempranas, 8 casos de reacciones locales tardías; 12 casos presentaron fiebre y 2 casos presentaron rash, así mismo el tratamiento se consideró exitoso en 109 casos de 117 casos (93.17%), de éstos: 30 casos con mejoría leve (25.64%); 37 con mejoría intermedia (31.62%); 42 con mejoría total (45.89%), y 8 se consideraron como fracaso (6.83%). En el estudio el autor concluyó que las fracciones ribosomales y proteoglicanos de membrana administrados por vía subcutánea son una excelente opción en niños con infección respiratoria recurrente; su uso es de alta seguridad y las reacciones adversas son mínimas y sin repercusión.

En el año 2006, De Montijo estudió la producción de anticuerpos específicos en ratones inmunizados con antígenos de Propionibacterium acnes con el propósito de identificar la producción de anticuerpos específicos contra dichos antígenos, por lo cual se preparó una suspensión bacteriana de Propionibacterium acnes aislado de pacientes con acné, se inactivó y se inoculó en ratones bajo un determinado esquema de vacunación. Se determinó la presencia de anticuerpos específicos contra el Propionibacterium acnes mediante la técnica de enzimoinmunoensayo. Como resultado se obtuvo un incremento de la densidad óptica reflejando el incremento de los anticuerpos. En el estudio el autor concluye que una suspensión bacteriana sin adyuvantes es capaz de inducir la producción de anticuerpos específicos protectores luego de la inmunización.

En el año 2006, Rodríguez, et. al , estudió el empleo de autovacunas como estrategia terapéutica y su relación costo-efectividad, con el propósito de conocer los beneficios que proporciona este tipo de tratamiento a los pacientes y las ventajas económicas que representan, para lo cual empleó la metodología siguiente: se realizó un trabajo en conjunto con los departamentos de otorrinolaringología, microbiología, alergia e inmunología y pediatría, por la frecuencia de aparición de las afecciones respiratorias, dermatológicas y otras; a cada paciente se le realizó cuadro hemático y complementarios; en todos los casos se realizaron exudados nasofaríngeos o de las lesiones dermatológicas y otras. La población de estudio estaba conformada por 589 pacientes del Hospital Materno Infantil “10 de Octubre”, que presentaron enfermedades infecciosas y que fueron tratados con autovacunas. Dentro de los resultados obtenidos se incluyen los siguientes: los pacientes presentaron una evolución satisfactoria con la utilización de las vacunas bacterianas, la efectividad de la vacuna es de 97%, Staphylococcus aureus representa el agente causal en 66.12% del total de los casos estudiados.

En este estudio el autor concluyó que las afecciones más frecuentes son las infecciones de vías respiratorias altas, cuyo costo de tratamiento es elevado debido a la prescripción de antibióticos innecesarios, los cuales se podrían disminuir notablemente con la aplicación de una estrategia terapéutica como las autovacunas.

En el año 2002, Cruz, et. al estudiaron los niveles de anticuerpos y la capacidad protectora de diferentes aislados de Pasteurella multocida, obtenidos de casos clínicos y de una cepa de referencia, con el propósito de crear vacunas de Pasteurella multocida. En este estudio se aplicó la metodología siguiente: preparación del antígeno, realización de pruebas de control de calidad, inactivación e inmunización. Se emplearon aves sanas, las cuales se inmunizaron por vía subcutánea, excepto un grupo control, seguidamente se realizó un desafío a las aves con Pasteurella multocida, registrando la mortalidad y evaluando la protección mediante la prueba de ELISA indirecta para determinar el nivel de IgG.

Todos los aislados en los diferentes tipos de preparación de la vacuna indujeron altos niveles de protección, entre el 87 y 100%, indicando la efectividad de los diferentes aislados clínicos en la protección de las aves desafiadas. Al considerar lo anterior, se infiere que los inmunógenos elaborados probablemente contengan proteínas capsulares de alto peso molecular, capaces de inducir la producción de anticuerpos y la protección en aves.

En el año 2001, Rusch, et al realizaron un estudio piloto controlado con placebo con el propósito de investigar el potencial inmunomodulador de la autovacuna contra infecciones respiratorias recurrentes y gastrointestinales difusas, para lo cual se aplicó la siguiente metodología: se seleccionaron 78 pacientes ambulatorios de un médico general, que sufrían de trastornos variables, que van desde infecciones respiratorias recurrentes hasta gastrointestinales difusas, para investigar si la aplicación de la autovacuna afecta parámetros no específicos y específicos del sistema inmunológico, los pacientes recibieron bacterias autólogas por vía parenteral incrementando las dosis; antes de la aplicación y en la semana 4 a 6 después de la aplicación de la autovacuna, se investigaron en muestras de sangre de los pacientes una serie de parámetros inmunológicos, tales como las proteínas de fase aguda, anticuerpos séricos y citocinas. Los resultados obtenidos fueron los siguientes: las autovacunas modulan significativamente la liberación de tres potentes inmunorreguladores de citocinas, pero induce sólo ligeros cambios en la inmunidad humoral específica. A partir de estos resultados se puede concluir que la autovacuna actúa principalmente en el antígeno no específico a nivel de citocinas en lugar de inducir un alto nivel de anticuerpos específicos contra la autovacuna.

En el año 2000, Chylak evaluó el uso de autovacunas en el tratamiento de frecuentes episodios de faringitis aguda y amigdalitis en niños con el propósito de determinar la efectividad de esta estrategia terapéutica en términos de reincidencia de la enfermedad. Para el estudio se empleó la metodología siguiente: los pacientes se trataron con dosis crecientes de autovacunas por vía subcutánea cada 3 días, se realizaron pruebas sanguíneas, para una comparación pre y post-inmunización, con diferentes parámetros del hemograma (VSG, hemoglobina, recuento de leucocitos y eritrocitos) se establecieron 4 categorías para clasificar a los pacientes según la evolución que presentaron. La población estaba conformada por 47 niños con edades comprendidas entre 5 a 12 años con infecciones del tracto respiratorio superior a repetición. Como resultado se encontró que la mayoría de los pacientes presentaron entre 0 y 1 evento de infección respiratoria aguda durante el período de observación de 12 a 26 meses. En este estudio el autor concluyó que las autovacunas constituyen una alternativa en el tratamiento y en la prevención de infecciones respiratorias agudas a repetición.

En el año 1998, Zaluga estudió las reacciones cutáneas a los antígenos del Propionibacterium acnes en pacientes con acné vulgar tratado con autovacunas, con el propósito de analizar la influencia de la autovacuna sobre algunos parámetros de la respuesta específica humoral y celular frente a las mismas cepas de Propionibacterium acnes, que fueron aisladas del paciente para preparar la autovacuna. Para el estudio se empleó la metodología siguiente: se evaluaron las reacciones cutáneas tempranas y tardías a los antígenos de Propionibacterium acnes, se realizaron pruebas de laboratorio con el fin de analizar la influencia de la autovacuna en el estado inmunológico de los pacientes. Dentro de los resultados se registro una mejoría en el 47,6 % de los pacientes después de la aplicación de la autovacuna. La mejoría clínica fue particularmente evidente en pacientes en los que la intensidad de las reacciones disminuyó después del tratamiento, esto fue acompañado por el aumento de los títulos de anticuerpos específicos contra antígenos estructurales de Propionibacterium acnes. En este estudio el autor concluyó que la inmunoterapia repetitiva en casos de acné es ventajosa; y los anticuerpos específicos generados por la autovacuna y dirigidos contra la cepa de Propionibacterium acnes del paciente pueden reducir la intensidad de las reacciones de tipo retardado en algunos casos de acné.

En el año 1992, Hernández estudió infecciones como la rinitis y sinusitis, con el propósito de elaborar autovacunas con fines curativos para el tratamiento de estas afecciones, el cual aplicó la metodología siguiente: se analizaron muestras de hisopado nasofaríngeo en el Laboratorio de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de los Andes, para la identificación bioquímica de los microorganismos y preparación de la autovacuna mediante la inactivación por calor en solución salina estéril. Posterior a la aplicación del esquema de inmunización se elaboró el informe médico. Como resultado se obtuvo que la aplicación de la autovacuna produce un incremento de los anticuerpos y desaparición de gran parte de los signos y síntomas que presentaban los pacientes al inicio del tratamiento, teniendo un efectividad del 76.96%.

En el estudio el autor concluyó lo siguiente: a) la vacuna representa un gran aporte para la terapia médica en el tratamiento de la sinusitis, ofreciendo una tercera alternativa, que debería preferirse como tratamiento inicial antes de tratar con antibióticos y cirugía, b) los microorganismos presentes en estos pacientes corresponde al Streptococcus del grupo viridans, Corynebacterium sp, y Staphylococcus aureus por lo que es necesario tenerlo presente al iniciar una vacuna específica para prevenir y curar la enfermedad.

En el año 1955, Frankland et al realizaron un estudio de vacunas autógenas bacterianas para el tratamiento del asma con el propósito de decidir si esta vacuna ofrece un tratamiento profiláctico específico contra el asma, para la cual se aplicó la siguiente metodología: preparación de las vacunas de cada paciente a partir de muestras nasales o esputo, las cuales fueron aplicadas semanalmente con una dosis de 0,1 ml, incrementando la dosis hasta 0,5 ml, luego continuaron con una dosis de refuerzo que fue dada con menos frecuencia una vez por semana. Estos pacientes fueron comparados con un grupo control que fue tratado con solución salina fenicada. Los resultados obtenidos fueron los siguientes: el 58% de los pacientes mejoraron con la vacuna, mientras que el grupo control mejoró un 52,5%. A partir de estos resultados se puede concluir que los pacientes que no recibieron el tratamiento completo de las vacunas obtuvieron menos beneficios que a aquellos que tomaron el tratamiento completo; aunque en este ensayo no mostró diferencias estadísticamente significativas entre el tratamiento de vacunas autógenas y las inyecciones de solución salina, no se puede decir necesariamente que las vacunas bacterianas no pueden ser de beneficio específico en el tratamiento del asma.